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lunes, 10 de enero de 2011

Capitulo 2

Cuando reaccioné, estaba en el hospital.
-Van a urgencias -gritaban- Chocaron con un camión, ¡El señor se esta muriendo!, la señora recibió un grave golpe en la cabeza y esta perdiendo mucha sangre al igual que los dos niños!

No paraban de gritar cosas por el estilo. Sabia que era el hospital, no solo por las enfermeras gritando, sino por su olor, siempre olia igual, a enfermos, a sangre, a tristeza y a cosas por el estilo. Poco tiempo después de haber llegado a la sala de urgencias recordé lo que la enfermera dijo...
"-El señor se esta muriendo...- ¿COMO QUE SE ESTA MURIENDO?¡ÉL NO PODÍA MORIR! ¡NO POR MI CULPA!
Comencé a intentar moverme de donde me encontraba acostada, pero no podía, todo me dolía y mis párpados no reaccionaban, parecía como si el único órgano que estaba consiente era mi cerebro.
Ya no recuerdo nada mas de esos momentos. Cuando abrí los ojos al siguiente día, oí que decían mi nombre entre sollozos. Era Madye, mi mejor amiga, sentada en una silla que se encontraba a un lado de mi camilla. Parecía que llevaba un buen rato despierta, tenía el maquillaje corrido y unas ojeras gigantes.

-¡Clary! Que bueno que despertaste -dijo con lágrimas en los ojos y abrazándome, pero cuando hice una cara de dolor me soltó- Perdoname, no era mi intención lastimarte.
-Mad... -no pude terminar siquiera de decir su nombre, la garganta me quemaba, intenté moverme pero me era aun mas difícil.
-No digas nada -me dijo, callándome cuando intenté decir algo mas-, la enfermera dijo que era mejor que no hablaras ni te movieras mucho. Los doctores dicen que estuviste gritando mucho.

¿Había estado gritando? Bien, eso no lo recordaba, en ese caso no recordaba nada muy bien, ahora ya eran imagenes borrosas en mi mente, excepto esas dos luces...

-...Y todos estaban muy preocupados... -No había notado que Madye no había parado de hablar. Me extrañaba que no lo notara, ella siempre sabía muy bien cuando no la escuchaba porque estaba sumida en mis pensamientos- ...¿Puedes creerlo? -¡Genial! Tenia que contestar a algo que no oí...
-Si -dije moviendo un poco la cabeza, en ese momento fue cuando noté lo mucho que mi cabeza me dolía, hubiera preferido que me la cortaran antes de volver a sentir ese dolor.
-Clary, no me estas escuchando. Te dije que un extraterrestre vino a mi casa y me comió entera. ¿Sabes? Creo que será mejor que duermas un poco mas.
Asentí y cerré mis ojos callendo profundamente dormida.

Desperté en medio de gritos y llanto, era yo, yo estaba gritando y llorando, Madye me había despertado para calmarme. En mi garganta sentía todavía esa quemazón que tanto llegué a odiar.

-Clary, tranquila, no pasa nada, tranquila -decía- vuelve a dormir...

Capitulo 1

-Ya te dije que no me importa! Dije que no ¡Y ES NO!- gritaba mi padre den el coche.
Íbamos de regreso a casa después de visitar la casa de mi tía Denisse.
Mi padre conducía mientras mi madre lloraba, ella odiaba que mi padre y yo peleáramos, y mi hermano, huh, a el como siempre no parecía importarle, a el parecía que nunca le importaba nada que no fuera él. Siempre escuchaba su mp3, jugaba sus videojuegos o se pasaba horas en la computadora. Parecía no importarle nada...

A pesar de que oía llorar a mi madre, no me podía contener y le contestaba a mi padre de forma grosera o muy brusca, haciéndolo enfadar aun mas. Pero ¿que podía hacer? ¡Mi padre me había hecho explotar! y era facil de notar que yo a él también lo había hecho enfadar mucho, así que ambos estábamos descargando nuestro coraje mientras el conducía.

Odiaba cuando mi padre se ponía así. ¿Cuando entendería que ya había dejado de ser una niña pequeña y que estaba en mi camino a convertirme en una mujer? Ya tenía quince años, pronto cumpliria los dieciséis y aun me trataban como si tuviera ocho. ¡Eso me enfadaba demasiado! No podía maquillarme, no podía usar tacón alto, no podía ir a bailar, no podía salir con mis amigos en la noche... ¿Que se suponía que tenía que hacer? ¿Sentarme a tejer rodeada por una docena de gatos?

-Ya no soy una niña! -le contestaba a mi padre- ¡Deja de tratarme como si fuera un bebé por un minuto y ve que ya crecí! ¡Que no soy la misma niña de ocho años que necesitaba siempre de ti! -Odiaba discutir con mi padre, odiaba gritarle, pero ¡No podía evitarlo!
-¡Pues deja de actuar como si fueras una bebé! Cuando madures, te trataré como toda una adulta, mientras no lo hagas ¡NO! -gritaba, mientras yo lo ignoraba, o al menos fingía hacerlo- ¡Clarissa! ¿Entendiste? -seguía sin mirarlo siquiera- ¡Clarissa! ¡Volteame a ver cuando te hablo!

Giré mi cabeza para verlo al mismo tiempo que él guraba la suya. Ese momento lo recuerdo muy bien, cuando nos miramos mi padre y yo, después lo único que pude ver fueron un par de luces muy brillantes a pocos metros de el coche de el lado donde iba mi padre... Un camión nos golpeó de costado y salimos volando dentro del pequeño Ibiza que teníamos. Dimos varias vueltas antes de parar contra un poste. El coche supuse que quedó destrozado y después de eso ya no recuerdo nada de ese momento...